Bala perdida

Algo debe significar el que últimamente sólo nos veamos de noche. Te conocí por casualidad y, con el tiempo, llegué estimarte. A pesar de eso no acostumbro hablar con nadie acerca de mi amistad contigo.  La verdad es que siento que nadie lo entendería y que me das algo de miedo por siempre haberte atrevido a más que yo. Me cuesta mucho superar mis miedos y a veces no me dejan avanzar. Estoy acostumbrado a pensar que esa clase de límites que uno mismo se impone son para bien y que el futuro no le depara mucho a la gente que no los tiene. Supongo que eso explica la noche.

Charlamos. No necesitas decirme que en la calle no hay nada nuevo que te puedan enseñar. Me hablas de tu pasado, de como al principio fuiste una persona muy distinta, que por tu timidez y tus inseguridades nunca tuviste un noviazgo en tu adolescencia. Pero ahora te has desatado, en todo sentido. Me asombra que hayas sobrevido ese y tus demás excesos y aún estés en tan buena forma. Siento que ya te extraño al ver todo en lo que te has metido y pensar en el alma que se consume, poco a poco tal vez pero de manera definitiva e irremediable.

Me cuentas de tus miedos, sobre todo ahora que has tenido un hijo. Es simple: temes que siga tus pasos. Temes pensar en la posibilidad de que herede tu alcoholismo y que aprenda lo fácil que es mentir. Evito señalar lo poco que podrás hacer al respecto, cuan fuera de nuestro control están las vidas y elecciones de los demás. Lo sé porque lo he vivido y sé que tú estás plenamente consciente porque es tu propia historia.

Conforme avanza la plática, todo se desvanece entre la noche y la bebida. En algún punto ya no sé que decirte. Secretamente admiro y envidio tu desenfreno, las experiencias que yo nunca tendré el valor para vivir. A esta edad se supone que estemos pensando en sentar cabeza, en ir formando un patrimonio. Pero tú sigues rebotando de aquí para allá, dejándote llevar por la vida. Viviendo al día pero, sin querer, te has ido dando cuenta que algún día todo eso tendrá que terminar.

“Eres una bala perdida” te digo. Me miras y guardas silencio un momento. Brindamos.

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4 Respuestas a “Bala perdida

  1. Contrario a lo que digan muchos, tu vida siempre sera muy interesante para mi. Este tipo de cosas que revelas (??) siempre me hacen pensar 3 o 4 veces mas sobre el concepto labrado en mi mente acerca de ti

  2. Solo espero esos repasos del concepto que tienes sean para bien

  3. Esperemos que no termine tan mal como Moloko.

  4. No había podido leer esto. Está menos ambiguo y puede funcionar tanto como anécdota o como una introspectiva tuya.

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