Cenizas

Lo que más deseaba esa noche era evitar la soledad. Durante el día se perdía ensimismándose en el trabajo, enfrentando como un zombie lo que la vida le arrojara. No solamente en el trabajo, todo en su vida lo afrontaba de la misma manera. Había aprendido a aceptarlo, a hacer de esa nebulosa penumbra su hogar. La transformación psiclógica estaba casi completa pero, en ocasiones, el inconsciente le traicionaba y le nacía un deseo de compañía que no podría explicar.

Esa noche salió de su lugar de trabajo tarde, como era costumbre. Sabía perfectamente con quien acudir y donde encontrarle. Emprendió la marcha pero, inesperadamente, cada paso parecía más difícil que el anterior. Miró al suelo y vio que sus pies parecían estar hundiéndose en el asfalto, cubiertos de algo negro que oponía resistencia. Siguió adelante aunque poco a poco iba disminuyendo su decisión. Luego de apenas unos minutos sentía como si hubiera cruzado toda la ciudad, con el corazón cada vez mas agitado y sin saber si se debía al cansancio o a la anticipación de aquel encuentro. Hasta que llegó al portal que buscaba, se desanimó mucho al pensar en el enorme retraso que llevaba pero entonces escuchó las voces del otro lado de la puerta. Quizá había tenido suerte y nada de eso importaría.

Trató de limpiarse aquella cosa negra de los pies pero descubrió, muy tarde ya, que no se trataba de mugre ni  asfalto suelto. Se quedó paralizado de indecisión y jamás llamó a la puerta. Cualquier otra persona que aún estuviera en sus cabales hubiera gritado o pedido ayuda, pero ya todo le era indiferente. El monstruo de su inconsciente, que apenas había asomado la cabeza un poco fuera del pantano en el que vivía sumergido todos los días, se había vuelto a perder en las oscuras aguas. Fue ese pequeño avistamiento de luz y aire fresco lo que le había impulsado a llegar hasta ahí en un principio. Pero ya no importaba. Miró unos instantes la puerta y dio media vuelta, de regreso a la pesadumbre que era su vida. Podía sentir aquello deslizarse inquieto en lo profundo de su mente y sabía lo que significaba: algún día lamentaría mucho no haber acudido al encuentro, arrepentirse faltando tan solo un paso; tal vez era lo que más había deseado en mucho tiempo y lo había dejado ir, así como así. Pero se hacía tarde y algún remedio tenía que buscar para llegar al día siguiente al trabajo sin que se viera afectada su rutina por lo que acababa de pasar: sus piernas se estaban convirtiendo en cenizas.

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5 Respuestas a “Cenizas

  1. Ana

    Wow… muy lindo, escribes muy muy bien, me encanto tu ensayo.

  2. Yo también opino que escribes muy lindo.

  3. Tuve que leerlo varias veces, pero aún así no puedo estar seguro de qué pedo. Suena como que se iba a casar o tal vez a suicidarse. Anyway, siempre es un placer leerte, me muero por saber qué rayos fue lo que le pasó al personaje.

  4. facil, shrek en camino a casa de fiona

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