It’s too late

Veo a los niños correr en el parque mientras espero porsu llegada, ahí donde nos conocimos desde pequeños, a veces pienso que el tiempo ha pasado demasiado rápido.

Lo veo venir a lo lejos, aquella negra melena lo delata, camino hacia el, lo abrazo y siento sus manos en mi cintura, oliendo su  inconfundible fragancia, dejando reposar mi cabeza en su pecho un momento más, para alejarme de él.

Hola, te cite aquí porque… –antes de terminar me interrumpe con su voz nerviosa y esa sonrisa en su rostro.

-Quiero decirte algo primero…- mientras decía esto tomó mi mano, sujetándola muy fuerte, como si por su mente pasará el pensamiento de que podría perderme.

– Quiero estar contigo, ya no quiero jugar, los dos nos hemos equivocado pero después de tantos años me he dado cuenta que eres tú, eres la persona con la que quiero pasar mi vida, ser feliz a tu lado y hacerte feliz; siempre me cuidas, me alientas, me apoyas y siempre has estado contigo, olvida los errores que cometimos y porque no estuvimos juntos, solo hagámoslo ahora-.  Después de que dijo eso apenas y podía articular las palabras, había esperado que dijera eso tanto tiempo, muchas veces lo había soñado que ya no lo veía posible.

El silencio se hace presente, me miras de una forma nueva, demostrando demasiados sentimientos por aquellas cálidas pupilas. No supe que responder, de repente sentí como si la garganta se me secará.

–          Yo… siempre te amé, siempre quise que algún día te dieras cuenta, pero ya no puedo estar contigo, voy a casarme, por eso te cite, para decírtelo, eres mi amigo y era importante que lo supieras, durante este tiempo me enamore de alguien más sin darme cuenta y ahora soy feliz a su lado, no esperaba que esto sucediera, no sé que decirte.

Me dio la espalda dispuesto a irse, sentí por un momento que si lo perdería, eso fue lo que sentí y un pequeño vacío se formo en mi corazón, y de pronto mis mejillas se humedecieron, saliendo sin mi permiso pequeñas lágrimas que rompían mi corazón y mi alma con cada una que caía al suelo.

La brisa del atardecer indicaba que era hora de regresar a casa, me puse de pie y escuche su voz, y al voltear quede frente a él, por un momento pensé que me insultaría pero me atrajo hacia él y me abrazo mientras susurraba – Llegue tarde, es mi culpa, solo espero que seas muy feliz, te quiero.

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