Para todas las ardillas con las que compartí mi vida

No se necesita ser un genio para participar en un tema controversial o sacarse de la manga cualquier tema que sorprenda hasta al más purista de los individuos.

Por eso quien se dice ser controversial no me sorprende en lo más mínimo. Esto incluye a personas, publicaciones, películas, teatro, religiones, etc, etc y un más largo etcétera.

Será tal vez que estoy harto y fastidiado de querer ser sorprendido, será que presiento que ya lo he visto todo o que por lo menos no hay nada que me mueva el tapete. De cualquier forma me gusta de vez en cuando preguntarle a alguien que tema considera bastante controversial o shockeante y el tema elegido es precisamente el tabú o lo que tiene loquita a esta persona. Normalmente sus respuestas también me dejan ver lo impresionables que pueden ser.

Durante varios años de mi vida, tal vez más de los que me gustaría admitir, me gustaba mucho llevarle la contraria a la religión y cargaba con mi estandarte de ateísmo para todos lados. Si veía a alguien rezando a la Vírgen de Guadalupe sacaba mis dos pistolones que nunca me fallaban: La burla y la inteligencia. Fueron incontables las peleas con familiares, ex-novias, amigos sobre lo pendejos que eran por adorar una figura de ficción, por creer que al morir iban a existir para siempre, por sus ritos de bautizo a ls infantes que aseguraban que su credo nunca se extinguiera y un largo etcétera.

Pero entonces conocí a personas como yo.

A mí no me sirvió eso de poner las cosas en perspectiva y ponerme los zapatos de los católicos. Lo que a mí me sirvió bastante fue el ver a estas personitas que, al igual que yo, atacaban a los creyentes. Escribían Dios con minúscula, hablando inglés en lugar de usar la expresión usadísima “oh, my God” usaban variaciones, tenían un altar de Darwin y, de nuevo, un larguísimo etcétera. Me di cuenta entonces de lo mal y lo estúpido que se ve el crear controversias a raíz de la religión. Dicen que la fe mueve montañas. Yo diría más bien que la fe hace a las personas innamovibles como una montaña. Crean o no en Dios, se plantan tan profundo que de ninguna manera serán movidos. Lo gracioso es que, mientras están plantados en su lugar, ellos mismos tratan de mover a otros.

Así entonces se me hizo muy culero criticar algo y comportarme como los religiosos lo hacen. Irónicamente, el ateísmo se está convirtiendo también, muy a su manera, en una especie de religión en donde sus creyentes quieren inculcar la Razón en los demás infieles. Es entonces que decido guardarme mis creencias y convicciones y practicar algo de tolerancia respecto a estos casos tan controversiales.

Por otro lado del umbral una de los temás que también me han mencionado causa muchas controversias es el de la homosexualidad. Es un tema algo complejo y no me gustaría herir la sensibilidad de un amigo que lee estas palabras y que es gay pero tiene miedo de admitirlo y de uno de los autores de este mismo blog. Así que trataré de mantener el tema lo menos insultante posible.

Viniendo de una sociedad machista, mis primos me enseñaron a burlarme de los maricones desde muy temprana edad. No sé exactamente el cómo describir bien el por qué acepté el hacerlo pero lo puedo comparar con la risa que te da cuando ves que alguien que va en la bicicleta se cae sin meter las manos. Es como el reírse de un perdedor que no pudo vivir bajo las normas de la sociedad. Es como burlarse de alguien que nació con una deformidad en el rostro. Pero recuerden, los niños pueden ser de lo más crueles. De todos modos, dejé las burlas y las cambié por miedo cuando una vez mi mamá me escuchó gritarle “joto” al estilista de la colonia. Me dijo que no lo hiciera porque ellos (los jotos) siempre cargaban con cuchillos para matar.

Y en alguna ocasión tuvimos a dos perros machos viviendo juntos que se montaban el uno sobre el otro. Tal vez porque la calentura era demasiada, o porque no había nada más, pero dudo que los perritos lo hubieran hecho porque “estaban enamorados” o “porque así nacieron”.

Ahora ya muchos saben que uno de mis ex-compañeros de casa fue un homosexual. Lo acepté en parte porque quería demostrar que, de nuevo, yo soy una persona altamente tolerante y con un temple inquebrantable. Quería quitarme todos esos prejuicios que venía cargando sobre los homosexuales siendo promiscuos, afeminados, etc, etc. Y pues ya ven, esta persona vino nada más a comprobarme que los homosexuales eran tal y como me los venía imaginando gracias a esta sociedad machista. Tenía sus “novios” que le compraban cosas. En la casa entraban y salían sus diferentes parejas y bueno, muchas cosas poco agradables que no quisiera seguir comentando.

El rol de la mujer en la sociedad también siempre ha sido un tema que sorpendentemente hasta la fecha sigue siendo altamente discutido. La verdad ya da flojera. No cualquier mujer tiene la fuerza para hacer trabajos que realizan algunos hombres y estoy de acuerdo que quieran ser tratadas iguales y con los mismos derechos pero entonces se me hace muy hipócrita que pidan que les cedas tu lugar en el camión o les abras la puerta o les pagues la cuenta. Digo, si quieren ser tratadas iguales deben de quitarse también todas esas ventajas pendejas que tanto quieren porque son mujeres.

Pero ya no me está gustando el giro que le di a este post donde voy comentando los temas uno por uno. Digo, me agrada tener una estructura organizada pero harta y fastidia después de un rato.

Así es como supuse que ya se encontraba la mayoría luego de semanas y semanas de estar escribiendo y grabando y pensar qué hacer. Un blog normalmente solía ser un lugar para entrar y debrayar por líneas y líneas teniendo la seguridad de que por lo menos un pendejo iba a leer de pies a cabeza. Ahora no lo sé, los tiempos y los medios han evolucionado a pasos tan agigantados que tomó tan solo un par de años. Si la lectura no es algo recomendado por alguien más o con un un nivel de redacción de primaria, no cualquiera lo va a leer. Y no sé a donde vamos a llegar si a mí en lo personal ya me está dando flojera leer pequeñas actualizaciones de ciento cuarenta caracteres.

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a/s/l? 20+/M/Mx

4 Respuestas a “Para todas las ardillas con las que compartí mi vida

  1. Si, yo tambien he “tenido” que conocer bastantes homosexuales en este ultimo año, lamentablemente, son exactamente como dices, unas pinches locas sin dignidad ni valores.

    Que curioso, fijate que externas mucho de lo que me ha estado pasando, de un tiempo para aca, prefiero guardarme mis opiniones para mi mismo, no tiene caso externarlas, la mayoria de la gente esta “sorda”

  2. Pingback: Controversias. « El Plan de San Luis

  3. En mi circulo “social” de la vida real no hay gays realmente, salvo que contaras a mi vecino estilista al que ni le doy los buenos dias (yo no saludo ni platico con ningun vecino). Tampoco he convivido con familiares como primos y tios lo suficiente para saber que opinan =S

    Asi que realmente no puedo opinar.

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