El amigo Toño

Este relato nos lo envia @StrayChild01

Edit: y por lo visto se publicó en contra de su voluntad. No me juzguen.

Corría el mes de Agosto, Juventino y yo preparábamos el viaje a Guadalajara, porque necesitábamos tramitar nuestras visas. Él conocía a un tapatío (a quien llamaré Toño) que nos daría alojo. Llegamos a nuestro destino por la noche, un poco cansados. Toño nos ofreció sus sillones y unas cobijas que aceptamos gustosos. Antes de que se fuera a dormir, le pregunté por la ubicación del baño.

A la mañana siguiente, Juventino roncaba ruidosamente, y yo no podía seguir dormido. Sabía que Toño no había despertado porque arrastraba los pies al caminar, y se escuchaban sólo los ronquidos. Después de dar muchas vueltas, decidí que mi mejor opción era meterme a bañar.

Habiendo terminado, me sequé, y —mientras me ponía la toalla en la cintura— recordé que había olvidado mi ropa limpia. ¡Qué estúpido estoy! —Pensé.

Caminé hacia la puerta sigilosamente. Cuando quité el seguro y me disponía a ver si seguían dormidos, sentí un golpe en la nariz, haciéndome caer de espaldas con mi toalla entreabierta.

Molesto, me paré rápidamente, mientras pensaba que ese tipo de cosas sólo me pasan a mi. A punto de mentarle su madre, ví a una señora entrada en sus cincuentas.

‘Mil disculpas, quité el seguro porque pensé que todos estaban dormidos, y quería ir a por mi ropa’ —dije.

Ella, más repuesta del susto, me preguntó mi edad. A lo cual respondí con aplomo: ‘21’.

Se acercó y metió la mano bajo mi toalla.

Sabía que mi expresión era entre sorpresa y deseo, no podía creer que algo así estuviera sucediendo. Con mis manos temblorosas, empecé a tocarla y noté que era una mujer que se ejercitaba; comprobé que bajo esa pijama escondía muy buenos pechos. Cuando traté de meter la mano bajo su pijama, me soltó.

De pronto, se hizo para atrás y me dijo: Esto es lo que te pasa por no tener cuidado. Mi cuerpo se preparaba para tener sexo. Entonces, se dio la media vuelta, puso el seguro… y se salió, cerrando la puerta.

Mi nerviosismo me hizo sudar frío, no supe cuanto pasó para que comenzara a vestirme. Estaba en shock. Salí del baño y me senté en el sillon en silencio, mientras Juventino y Toño aún dormían.

Cuando Juventino terminó de bañarse y vestirse, nos despedimos de Toño que nos deseó lo mejor en nuestro trámite. No vi a su mamá.

Desde esa ocasión, tengo dos cosas en mente:

  • Qué buena está la mamá de Toño, se convirtió en mi Milf.
  • Siempre exijo que se metan a bañar con el seguro puesto: No quiero que la siguiente que entre al baño, sea mi mamá.
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