Chester

Crecí en una calle cerrada de una colonia en ese entonces muy tranquila. Tan tranquila que por ahí no pasaban camiones. Todos mis amigos vivían a menos de 100 metros de mi casa. Cada tarde yo los iba a buscar después de las 6 pm y nos metíamos a casa a las 8 o 9 de la noche.

No éramos los únicos niños que vivían por ahí; en una calle perpendicular vivían más niños. Solo que estos muchachillos eran más grandes y malosos. Digamos que eran del grupo rival al nuestro. Jugábamos futbol y nos aventábamos piedras. A veces nos agarrábamos a golpes y en pocas palabras a mi me caían mal.

A mí me fascinaba andar en bicicleta, ya que me deshice de las rueditas a los 5 años. Y a los 6 ya tenía una bicicleta grande. Para  esa edad, una bicicleta grande era una rodada 20.

Una vez cuando tenía nueve años, iba en mi bicicleta con rumbo a la tienda. Cuando de pronto sale corriendo uno de los chiquillos malosos de una cochera. Hábilmente logró saltar y colocarse en los diablitos de mi bicicleta. Pude haber frenado y ambos nos caíamos; pero muy amablemente me pidió que le diera un aventón a la tienda de la siguiente cuadra. Viendo que no era un peligro y ya que los dos íbamos al mismo sitio, decidí llevarlo. Cuando nos bajamos, en tono de broma le dije: Chester, me debes un peso. El weycillo ni me hizo caso y se bajo a comprar unas sabritas. Yo me compre unos roles glaseados y me fui antes de que me volviera a alcanzar.

Días después al llegar a mi casa, recibo una noticia que para mi edad era algo impactante. Mis papas me dijeron que un camión había atropellado a un chiquillo y que este era el tal Chester. El estaba en quinto grado cuando sucedió el accidente, y yo estaba en cuarto. Más tarde, fui con mis cuates y les pregunte si sabían que había pasado. Me contaron que parece que Chester se estaba peleando en la banqueta  y uno de los niños con los que estaba peleado lo empujo a la calle, este tropezó y un camión le paso encima. Otra de las versiones decía que el pequeño ya estaba en la puerta del camión cuando este arranco y provoco que el niño se cayera y las llantas traseras le pasaron encima. No estoy seguro cual fue la realidad de los hechos. Pero en ese momento pensaba que un niño muriera no era algo normal. A mí no me caía bien; pero eso no significaba que yo deseara que se muriera.

Siendo unos pequeños entrometidos, fuimos con sus amigos a investigar que había pasado. Los encontramos y ellos también estaban desconcertados y si se veían tristes. Juntos fuimos cerca de la casa del recién fallecido y al acercarnos podíamos escuchar los gritos desconsolados de su mamá. Nos quedamos escuchando ahí afuera, tan inocentes, tan irrespetuosos, tan morbosos.

Tiempo después la familia se mudo. Y a mí no me traumo pensar que me podía matar un camión, ya que me llevaban a la escuela en coche.

Disclaimer: Ese es el verdadero nombre con el que se conocía a ese niño. No se bien si era un apodo ó su verdadero nombre.

 

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Acerca de Angel

Don't panic.

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