Círculo vicioso

“Yo trabajo para vivir y vivo para trabajar!”

Eso de allá arriba es algo que alguna vez dijo mi papá alguna vez. Yo no sé, tiempo atrás tuve una discusión con una maestra de secundaria que decía que uno trabajaba para mantenerse y comer y así. Es decir, que el trabajo era ante todo una necesidad. “¿Y el trabajo voluntario?” le pregunté, pensando en los bomberos, los médicos sin fronteras y las cosas tan simples como los pasatiempos. Ella nunca supo qué contestarme.

El trabajo es algo muy raro. Es algo a lo que vas a dedicar muchas horas de tu vida, por más que quieras evitarlo. Y que aún así nunca estarás seguro si fue una bendición o una maldición.

Yo por ejemplo admiro mucho a Roger Ebert. Para los que no lo conozcan, es un reconocido crítico de cine que desde hace años tiene la virtud de reseñar películas sin decir exáctamente si son buenas o no. Cuando criticas, lo primero que te van a decir va por el lado de “hey, está muy bien que critiques pero ¿por qué no propones nada?”. Y el Ebert puede fácilmente responder que ha escrito más de una película (relativamente oscura, lo acepto) que tiene excelentes críticas. Así que la mayoría de los detractores están obligados, al menos en ese aspecto, a comerse sus pantaloncillos. Porque el hombre sabe de lo que está hablando.

Sí, ha cometido errores garrafales al ponerse a hablar de cosas de las que no sabe mucho. Pero ¿No es lo que hace Stephen Hawkings cuando intenta hablar de temas que se salen del campo de la física estricta y exacta? Es como Bill Gates hablando de fútbol…

Yo tengo la loca idea de que el trabajo, en condiciones ideales, se hace más por vocación que por otra cosa. Si a ti te gusta, no sé, reparar bicicletas y es algo que podrías hacer hasta el final de los días aún en las condiciones más precarias, diantres ¡haz algo por explotarlo!

En mi caso, a mi me gusta mucho la jardinería. Podría plantar, cavar, abonar, podar, irrigar y  seleccionar plantas hasta morir. Sin agotarme, sin perder los ánimos. Hay momentos en mi vida en que invierto dos, tres o más horas seguidas en eso, en revisar que las cactáceas estén bien, que los árboles del camellón frente a mi casa se sigan desarrollando a un buen ritmo y no tengan plagas, que el jazmín en el patio trasero siga creciendo a un ritmo justo. Y no me pesa, no me cansa. No me es en ninguna medida un inconveniente. Lo disfruto, amo el olor de la tierra húmeda, el peso de los costales de sustratos, la cacería de los mejores y más exóticos ejemplares a precio de descuento. Porque de que hay oportunidades, las hay.

Alguna vez ya les hablé de mis frustraciones respecto a los videojuegos.A pesar de estar muy metido en el área de lo tecnológico, web, internetoso, yo nunca he sido una persona que se caracterice por seguir las últimas tendencias (me cuesta mucho aceptar y apostar por el iPhone/iPod touch por ejemplo, aunque se que es la onda en este momento y está muy bien justificado su éxito).

Pero es que pónganse en mis zapatos: supongas que un dispositivo iOS vale en promedio $5’000 pesos. Por esa cantidad yo les diseño, planto y entrego un jardín de 6 x 6 metros, con árboles, flores, pasto y un par de sorpresas, incluyendo el abono para un año. Hay que mencionar que con eso, el jardín podría, sin problemas, vivir de dos a tres años en condiciones *óptimas* (sin contar los gastos de agua/irrigación, que son muy variables según el clima).

Piénsenlo, un jardín. Con flores y árboles. Que pueden disfrutar tantas personas como ustedes quieran y que, pasados unos seis años, no requerirá más de cuidados (si le dejan de prestar atención las flores más delicadas habrán muerto y solo quedarán los árboles) para seguir viviendo por decadas. Un jardin que, aún en sus peores momentos seguirá aportando oxígeno a la atmósfera, serenidad a quien lo visite y una bella vista a quien lo mire, aunque sea de lejos. Un jardín que para vivir no pide nada más que lo dejes en paz y le aportes de vez en cuando algo de agua.

Para mi la elección es más que obvia: aquel pedazo contaminante de tecnología está sobrevalorado. Ese iPhone blanco de última generación quedará obsoleto en tres años. Pero si hubieras invertido ese dinero en un jardín, dentro de tres años, lo estarás gozando.

No sé, fiestas y carnes asadas en el exterior con una agradable alfombra de césped bajo los pies y la compañia de los amigos. Más adelante, digamos unos 6-8 años, no tendrás dificultad para amarrar tu hamaca en los árboles que sembraste en el pasado. En quince, veinte años, llevarás a tus hijos a aquel lugar y les dirás “yo planté este árbol antes de que tú nacieras”. Y aquel árbol será enorme y hermoso. Y si plantaste árboles frutales y los cuidaste adecuadamente, ólvidate. Ólvidate de comprar aguacates o naranjas o duraznos. Porque los tendrás por el resto de tu vida, y gratis.

Ahora está de moda ser ateo y referirse a la Sagrada Biblia como un libro de fantasía muy entretenido. Y yo me doy de topes contra la pared, porque es absurdo. No tengo problema si ustedes no creen en Dios o dios o los dioses o “aquello”. Pero ¿es que acaso la biblia puede leerse sin tomarse en serio?. A mi me gusta mucho la párabola de los talentos, aquella en que un señor que posee tierras deja varias monedas de oro a sus trabajadores y al regresar de una larga ausencia, les pide cuentas. “¿Qué hiciste con lo que te dí?” les pregunta a su regreso. Hubo quien lo despilfarró, lo gastó, lo prestó o hizo tal o cual cosa que no dió fruto. Pero también hubo aquel que hizo crecer los denarios.

Al comprar el último gadget de novísima moda y tecnología ¿estoy haciendo crecer mis denarios? Se los dejo a su imaginación, así como el hecho de si todo lo que dice la biblia es pura fantasía…

Si supiera resumir las cosas e ir directamente al grano creo que les recomendaría a todos pensar un poco a largo plazo las cosas. Diez, quince, veinte años. Los centavos que estas gastando ahora ¿cómo los verán tus hijos?

Quizá tenga algo que ver el hecho de que mi madre es vieja. Es vieja y tanto a ella como a mí siempre nos gustó sembrar cosas. Mi abuelo alguna vez sembró un aguacate. Piénsenlo, llevan años saboréandolos y tirando la semilla (que es gratis) a la basura. El aguacate creció. Pero luego nos mudamos a otra casa y lo abandonamos. Ahora lo lamento con todas mis fuerzas. Porque no me costaba nada hacer el esfuerzo de escarbar y transportarlo. Así hubiera tenido que pagar impuestos, cargos de envío y demás, aún conservaría algo que mi abuelo hizo con sus manos y que seguiría creciendo y dando fruto. Pero lo olvidamos y mur seguramente murió. Jamás le dimos la oportunidad de alcanzar su oportunidad. Fue despertar, de las entrañas del más allá, a una criatura maravillosa solo para verla morir a causa de nuestra negligencia.

Como decía, mi madre es vieja. A ella y a mi nos gustan las plantas, las flores, los árboles. Desde pequeño soñé con darle el regalo de un gran jardín. Ahora que soy adulto sé muy bien que lo más probable es que nunca tenga la oportunidad de darle el gusto. Porque me veo *obligado* a gastar en otras tantas cosas irrelevantes. Porque tengo la compulsión de gastar mi dinero en basura. Porque para tener un jardín de dimensiones decentes tendríamos que comprar una casa más grande y eso es un sueño inalcanzable.Porque he fracasado con los denarios que me han sido dados.

Ahora siembro en el camellón frente a la casa, recolecto las semillas de jacaranda de los árboles del parque. Porque de otra forma se habrían podrido y jamás habrían retoñado, jamás se convertirían en esos árboles impresionantes que mostrar a mis nietos.

Porque con cada movimiento, con cada decisión, no puedo evitar pensar en el futuro más allá de mi. Diez, veinte, treinta años. Es imposible saber donde estará el mundo para entonces. Pero podemos soñar. Podemos hacer el intento de sembrar algo que dará fruto para entonces.

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4 Respuestas a “Círculo vicioso

  1. Los arboles frutales son la mamada !!! nosotros tenemos un limon de años y años y año y años y sigue dando limones y así !!! buen post para recapacitar !!!

  2. el nocivo

    yo odio los jardines desde que vi “Querida encogi a los niños”. El decir que odian la iglesia, la navidad, el niño Dios, ser misogino y demás es pura pose -yo lo hago- por que me resulta divertido el imaginar que a alguien le ofendió, de igual manera no pasa nada si lo que externan es su verdad y no tengo problema con eso, en twitter se dicen muchas cosas y no hay que tomarlas tan en serio…bueno últimamente me cagan los favwhores.

  3. Excelente, en fin, en mi casa siempre se ha dado eso de plantar cosas, y más, árboles frutales, mi abuelita era quien los sembraba y nosotros eramos quienes los regabamos, los podabamos y así, no me gusta la jardineria, pero si tengo un jardin si ayudo a cuidarlo, mi abuela sembró limones, duraznos, chiles, papa, nopales y cosas así, una cosa muy curiosa, el durazno, que ella tanto cuidó, cuando ella murió en diciembre, al año siguiente no prendió el durazno, se secó, quizá fue porque ella, ya vieja y en silla de ruedas pedía que la pusieramos bajo el durazno por unos momentos, en fin, tuvimos que tirar el árbol. Y ahora que me casé, mi suegra tiene un mega jardín en el patio, y odio regarlo, pero bueno, ese es el legado.

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