Chicos malos.

Confieso que me da un poco de pánico andar manejando por los bulevares, cualquier bulevar muy transitado me da pánico, normalmente lo único que provocaban en mi, era estrés, si, el hecho de ir manejando entre muchos autos siempre me ha resultado incomodo, y no por miedo o porque no sepa  manejar (de hecho, yo soy una verga al volante, soy un chingon manejando),  así nada mas me resulta incomodo, como cualquier otro lugar con mucha gente.

Pero debido a la situación actual de mi ciudad, desde hace un par de años, esa incomodidad se ha convertido en pánico, el ir conduciendo entre camionetas enormes con vidrios polarizados, es motivo para que mi ritmo cardiaco se acelere un poco, y más cuando me encuentro en un semáforo en rojo, rodeado de camionetas, y sin tener a donde correr,

Mientras manejo de casualidad me ha tocado ver bastantes veces las siluetas de rifles de alto poder a través de una ventana polarizada, si, tal vez tan solo era un arma de juguete, o un palo de escoba muy parecido a un arma de fuego, pero prefiero no averiguarlo, y si a eso le sumamos todas las balaceras que he escuchado, y aquel día en que mis amigos y yo íbamos de peda, y justo frente a nosotros dos camionetas chocaron, una orillando a la otra, de una bajaron unos 5 tipos con cuernos de chivo, y apuntaban a los de la otra camioneta, hasta que también bajaron del vehículo, así nada mas, en pleno bulevar, alrededor de las 10:00 pm, detuvieron todo el trafico para hacer su show…  no les dispararon, pero los empezaron a revisar, o bueno, no sé si los mataron o no, todo ocurrió muy rápido, y nosotros seguimos el paso al ver que uno de los tipos estaba haciendo labor de transito, con un cuerno de chivo en sus manos.

Y pues así es, cada semáforo en rojo es una ola de pensamientos similares a los de una película de acción, antes de detenerme totalmente en un semáforo, observo todos los vehículos a mi alrededor, y calculo (con una fórmula que invente) las probabilidades que hay para que comience una balacera, y de esa forma desarrollo un plan de escape, que la verdad tan solo seria tirarme al suelo de mi vehículo y esperar a que pase todo, ya que está comprobado que el hecho de huir de la escena, es motivo para morir en manos de los malos o de los buenos, si, si un soldado te ve corriendo te va a disparar, y si un malo te ve corriendo también te va a disparar, así que mejor quédate quieto.

Les contare de aquel día que fue lo más cercano que he estado a poner en práctica mi plan de escape, y que fue todo un fracaso…

Ese día había ido a dejar a mi hermano a la universidad, venia de regreso, tome un bulevar primero y después maneje entre colonias, al llegar al ultimo semáforo antes de entrar a mi colonia, me toco luz roja, yo esperaba y todos transitaban felizmente, había gente en la papelería de la esquina y mas gente en el oxxo de la otra esquina, todo normal, en lo que aun duraba la luz roja, se escucho una enorme explosión, algo mamon, la palabra “granada” llego a mi cerebro y me quede en blanco por unos momentos, no sabía cómo reaccionar, porque no estaba seguro de lo que había escuchado, y todo empeoro al ver correr a la gente, todos se metieron al oxxo rápidamente, y otros corrían a la papelería.

Varios autos se metieron rápido a la colonia ignorando las luces del semáforo, y yo seguía ahí tratando de averiguar qué era lo que se había escuchado, pensé en algo grave cuando vi correr a los soldados, si, mi auto estaba haciendo alto justo a un lado del banjército, del cual salieron muchos soldados a toda velocidad, en ese momento yo tan solo pensé “ya valió verga”, observe un poco a los soldados, estaban muy atentos, y empuñando sus rifles G3, algunos me observaban a mi también, hasta que vi que todos regresaron a su lugar, y a lo lejos se veía un señor gordo indicando que lo que se había escuchado, había sido la explosión de un transformador de la CFE…

Al final de todo, me dije a mi mismo: “me la pelan”, y me fui felizmente a mi hogar.

No es algo así como vivir con miedo, simplemente cuando estoy en la calle procuro no estar tan distraído para poder reaccionar ante una situación real.

La verdad ni me preocupo, yo soy inmortal.

*Qué?, no me iba a poner a escribir sobre otra cosa, lo primero que se vino a la mente con ese tema fue muerte y balazos, pero eso es lo más cercano que he estado a muerte y balazos.

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Bala perdida

Algo debe significar el que últimamente sólo nos veamos de noche. Te conocí por casualidad y, con el tiempo, llegué estimarte. A pesar de eso no acostumbro hablar con nadie acerca de mi amistad contigo.  La verdad es que siento que nadie lo entendería y que me das algo de miedo por siempre haberte atrevido a más que yo. Me cuesta mucho superar mis miedos y a veces no me dejan avanzar. Estoy acostumbrado a pensar que esa clase de límites que uno mismo se impone son para bien y que el futuro no le depara mucho a la gente que no los tiene. Supongo que eso explica la noche.

Charlamos. No necesitas decirme que en la calle no hay nada nuevo que te puedan enseñar. Me hablas de tu pasado, de como al principio fuiste una persona muy distinta, que por tu timidez y tus inseguridades nunca tuviste un noviazgo en tu adolescencia. Pero ahora te has desatado, en todo sentido. Me asombra que hayas sobrevido ese y tus demás excesos y aún estés en tan buena forma. Siento que ya te extraño al ver todo en lo que te has metido y pensar en el alma que se consume, poco a poco tal vez pero de manera definitiva e irremediable.

Me cuentas de tus miedos, sobre todo ahora que has tenido un hijo. Es simple: temes que siga tus pasos. Temes pensar en la posibilidad de que herede tu alcoholismo y que aprenda lo fácil que es mentir. Evito señalar lo poco que podrás hacer al respecto, cuan fuera de nuestro control están las vidas y elecciones de los demás. Lo sé porque lo he vivido y sé que tú estás plenamente consciente porque es tu propia historia.

Conforme avanza la plática, todo se desvanece entre la noche y la bebida. En algún punto ya no sé que decirte. Secretamente admiro y envidio tu desenfreno, las experiencias que yo nunca tendré el valor para vivir. A esta edad se supone que estemos pensando en sentar cabeza, en ir formando un patrimonio. Pero tú sigues rebotando de aquí para allá, dejándote llevar por la vida. Viviendo al día pero, sin querer, te has ido dando cuenta que algún día todo eso tendrá que terminar.

“Eres una bala perdida” te digo. Me miras y guardas silencio un momento. Brindamos.

Uno de aquellos viejos días

Te conocí en la entrada de aquel antro. Ahí todos hacen fila, hasta creo que es algo absurdo, al final todos entran, desde las jotitas más feas hasta los que dicen que terminaron aquí para cambiar de ambientes. Y es cierto, a veces es bueno dejar el Californias y el Black Cherry…
Te vi inmediatamente, tu resaltabas entre tanta excentricidad propia de las Quimeras, tan llenas ellas de lentejuela y glamour, tan poquito de humanos. Tu vestias un pantalón muy formal, café obscuro, de corte recto y perfectamente liso, sin arruga alguna; Tus zapatos, negros, perfectamente limpios. Tu trasero perfectamente redondo, en proporciones correctas hacia el complemento perfecto.  La camisa blanca, impecable, dejaba ver tu espalda ancha y perfectamente marcada. Tu pelo era largo, pero parecía ondular a los caprichos de tus sutiles movimientos de cabeza.
Suspiré profundamente cuando te perdiste en la puerta, parecía que había estado soñando. Había olvidado sacar el paraguas que traía, y no fue hasta que tu partida y las gotas de agua fría que caían sobre mi cara, que me di cuanta que comenzaba a llover.
Me gusta ver llover, disfruto mucho ver como las milles de gotitas van a estrellarse y morir al duro piso. Tal vez soy masoquista, disfruto el dolor. Tal vez solo contemplo las pequeñas cosas de la vida. Y fue el hecho de permitirme esos pequeños excesos de grandes gozos lo que me hizo fijar mi mirada en un pequeño charco en el piso, a la luz amarilla de la farola pude ver un pequeño objeto metálico. Me agache con presteza y lo tomé sin siquiera verlo, al tacto fue frío  y rígido. Con excitación lo presione fuertemente y desee que fuera tuyo, esa emoción me hizo abrir  frenéticamente la mano, y ahí ante mi, pude ver un anillo de plata, sencillo, sin inscripción alguna. Un sin fin de teorías me comenzaron a invadir, todas tan contradictorias que no lograba decantarme por alguna.
La mano del tipo musculoso que estaba en la puerta me saco del trance. De mala gana me pregunto si iba a entrar o no y solo logré asentir con la cabeza, caminando en automático mientras seguía viendo el anillo. Tras un par de revisiones de rutina, me dejé invadir por la música del lugar, la cual alimentaba a las teorías mas románticas y aventureras.
Juro que te busqué, no se como, ni cuanto, pero en cada rincón del mundo te busque. Y me perdí en la búsqueda, me perdí a mi mismo, pero jamás perdí la esencia, solo la forma, lo que los seres humanos llaman burdamente el cuerpo. Ese que las quimeras cuidan tanto. Lo llene de excesos, de aberraciones, también aberraciones cromáticas, de toda clase. Cerré puertas, abrí ventanas, crucé en la obscuridad de la noche, llena de lentejuelas artificiales, de todo lo efímero que la publicidad te vende como eterno.
Después me veo en una tierra de cadáveres, los que no sobrevivimos a la fiesta y al exceso, aquellos soldados olvidados por los líderes. Aquellos que conocieron el éden del placer, del amor, de la victoria nos han dejado atrás.
En un reflejo de lucidez repentino salte para incorporarme al darme cuenta que frente a mi yacía un objeto metálico, parecía ser un anillo de plata, uno sin ningún adorno. Uno que podría brillar hermoso a la luz de las farolas de las noches lluviosas.
El deseo fue más rápido que mi cuerpo, que se convirtió en al similar a un spaguetti derramándose en el  suelo. Con gran estrépito caí. Un dolor punzante invadió mi mano y me hizo gritar fuertemente. Como pude, tomé el anillo que ahora era una deliciosa fusión visual de plata y carmesí. Me incorporé y extraje un pequeño pedazo de cristal color ambar de mi mano, la sangre parecía haber encontrado por fin la libertad deseada.
Busqué en el bolsillo de mi camisa un pañuelo para detener el río de sangre. Lo único que encontré fue una tarjeta, promocionaba un lugar muy bueno para ir de after, en un gesto de furia repentino, presione la tarjeta, pero me detuve, la giré y atrás estaba escrito un número de teléfono, la caligrafía era perfecta, impecable, fue escrito con cuidado, con deseo de dar.
Abajo del número de teléfono había escrito un nombre, el cual leí en voz fuerte, claro, a manera de conjuro. El nombre decía ALBERTO. Y un instante después, de la misma manera  que el anillo de plata, también era de color carmesí….

Ruleta Rusa

El juego de la Ruleta Rusa  es un juego de azar también conocido como “La Apuesta del Diablo” y se supone nació en las cárceles  de Rusia durante su guerra civil. Los guardias apostaban con los prisioneros sobre cuál iba a morir. El juego se popularizó con la variante de que los participantes se jugaban la vida contra ellos mismos o contra uno o más adversarios. En el juego de la Ruleta Rusa se prueba que los partcipantes no tengan miedo a morir y normalmente va a compañado de clandestinidad y alcohol.

Existe una variante que muy pocos conocen y funciona de la siguiente manera:

Esto se realiza cuando el reloj está dando las campanadas de la medianoche. O para efectos prácticos, en los primeros seis segundos de la medianoche. Necesitas sentarte solo en una habitación a oscuras con una ventana abierta. Necesitas tener el arma cargada con una sola bala y girar el barrilete. Durante las primeras seis campanadas debes apretar el gatillo cada segundo sin vacilar. Si logras llegar a la quinta con vida, apuntas el revólver a la ventana y disparas la bala. Al hacer esto estás ganando vida eterna pero condenándote al infierno si no consigues llegar al día del Jucio Final con vida. Por eso debes enterrar el revólver que usaste y evitar tres cosas: La primera es que nunca sea usado por nadie en tu contra pues automáticamente se convierte en la única arma capaz de matarte. En segundo lugar debes evitar que sea destruido. La tercera y más importante es que nunca debes de mirar atrás o sentir miedo cuando tengas el presentimiento de que alguien está a tus espaldas mientras caminas por la calle. Si en un momento sientes incluso el menor miedo o volteas a ver a los demonios que te seguirán por el resto de tu vida, aquella bala que disparaste hacia el cielo a mitad de la media noche encontrará su camino a tu corazón.

Por eso siempre que leo en los periódicos que hubo una muerte por una “bala perdida” me da curiosidad saber si fue una víctima de la probabilidad con muy mala suerte o si fue Satanás reclamando el alma de un pobre infeliz.

Sala de espera

Recuerdo muy bien aquella sensación de pérdida innombrable..  Aquella ocasión no muy lejana en mi memoria en que realmente entendí que mi vida estaba llena de balas destinadas a herir o a fungir como maestras de la vida, recuerdo haber estado esperándote  y sí, el sentimiento de que el tiempo me ha dejado atrás está latente, latente… latente.

Domingo 4 de Julio 2010:

Ya casi no lo logro… A duras penas puedo mantener los ojos sobre el papel en el que escribo, cualquier figura en movimiento podrías ser tú… y cada figura en movimiento que aparece en el rabillo del ojo desencadena un agujero en el estomago, un nudo.

Me cuesta demasiado trabajo concentrarme, escribo por escribir y no sé, ni entiendo lo que estoy escribiendo; pausa, te busco alrededor y no te veo, un minuto más, una posibilidad más de que te esté esperando en vano. 6:17 pm, 17 minutos de retraso… ¿Me levanto a buscarte? No, desde aquí es fácil que me veas cuando salgas. Un anciano examina mi mirada, no encuentra lo que busca, sigue caminando.

Hey… no sé porqué pero hoy me da miedo perderte o me es difícil no presentir que algo ha salido terriblemente mal, pero no puedo negarlo. ¿Por qué no puede ser otro día normal? Mi panacea fracasa lentamente, me preocupas, me he dado cuenta de cuánto me han importado las últimas semanas, pero no pienso mantener con vida artificial algo que ya está muerto. ¿Está muerto? Hoy lo sabré. Sonrío, la inercia de sentirse bien es solo eso, inercia, saber que pase lo que pase el mundo seguirá.. Por el un momento el agujero de la boca de mi estomago se tranquiliza, calma su hambre de desazón, puede que todo sea mi paranoia, como siempre… sí, puede serlo…

Te veo caminar lentamente hacia mí… No estás sonriendo….

S.M.D.

“Walking down the street
A bottle grazes off your head
From a window, someone laughing
Spitting on your head
Find a weapon, bash their skulls in
Don’t they make you sick?
Kill these fucking pricks
NOW!”

-S.M.D. (Suck My Dick) by Carnivore-

Fue el peor momento para cruzar por ese callejón, aquel bastardo del departamento del 3er piso la hizo mucho de bronca, al grado en que lanzo la botella y empezó a escupir, no fue mi intención, pero me obligo a subir por las escaleras del exterior, sacarlo del departamento y aventarlo, de ahí en adelante, tomé mi bat y empecé a golpearle en los riñones, y en las rodillas, pero no contaba con que traía una pistola guardada en su chamarra, la saco y disparó… cerré los ojos, creí que todo había terminado.

Pero el muy idiota no me dio, le dio a un transeúnte que pasaba por ahí para agarrar atajo a su hogar, si no hubiera pasado por ese maldito callejón, ese disparo no hubiera sido una bala perdida por mi culpa.

Bala Perdida

En realidad no asocio muchas cosas con “bala perdida”, así que mejor mencionaré dos: Una es la canción de Mano Negra que se llama así, y la otra es algo más… interesante.

Al hermano de un amigo mío un día su padre le dijo que era una bala perdida. Dicho hermano nació cuando en teoría no debería haber sido siquiera concebido. Jaja.

Bala Perdida

“Siempre habrá momentos en tu vida en que desees ser una bala perdida”.  Anónimo

Blah blah Bala

Una bala perdida.
Una vez soñé que caminaba por la acera de un lugar desconocido
y de la nada una bala atravesaba por la palma de mi mano.
No me acuerdo si dolía o si sangraba. Ustedes saben, los sueños son extraños.
Así como ese sueño recurrente donde unos hombres con cabeza de pepino
me meten a una licuadora jajaja. No es divertido, me da miedo.
Bueno ya, trataré de no desviarme del tema.
Que yo recuerde jamás fui una “bala perdida”, de hecho no estoy muy relacionada con el termino.
Si, he probado las drogas, he agredido personas, he besado chicas, entre otras cosas.
Pero ¿Quién no?
Ahhh la juventud, uno puede hacer casi de todo. Menos defecar en una iglesia ó embarazarse.
Me imagino que todos en algún momento queremos probar algo diferente, salir de la rutina,
hacer lo indebido. 
Pero tenemos marcado nuestro camino, aunque eso no nos exenta de ser blanco
 de esa arma de fuego que es vivir.

 Sale, les dejo una frase de una canción que me recordó este tema.
“Me gusta andar pero no sigo el camino pues lo seguro ya no tiene misterio”

Mi Winnie Cooper.

Por algún motivo o quizás por castigo divino los hombres tenemos que desarrollar un sentimiento ajeno a nuestro genero que,si lo vemos con perspectiva tan básica como: normal y lo anormal,es tan anormal como una mutación del tipo C.

Al momento de nacer,en el punto exacto después de la nalgada de bienvenida a esta nueva realidad,adquirimos de manera innata las habilidades de amar? claro que no!! La única necesidad critica es comer,cagar y dormir en cualquier orden que se den las cosas.

Cuando entré en la secundaria,siendo yo un mocoso de 12 años con acné,oliendo a miados y ademas de estar disfrutando de manera efusiva mis transformers,monitos de he-man,un chingo de carritos y las caricaturas de moda,me sentía pleno,realizado y muy feliz :) ,mi entorno era estable y mis únicas preocupaciones eran mantener mi promedio en mis estudios,ser el orgullo de mis padres y la meta de propositiva de que en el cuadro de honor estuviera mi jeta aunque sea en tercer lugar.

Que hermosa es esa etapa larvaria llena de inocencia sin ápices de maldad;ahora que recuerdo yo guardaba en mi mochila con estampados del Felix el gato,junto con mis libros y libretas había un Skeletor y un stormtrooper para jugar con mis compañeritos de clase a la hora del “recreo”,que mas le podía pedir a la vida? si mi historias de batallas épicas recreadas fielmente con mi Skeletor y mi inseparable Stormtrooper eran fabulosas,en serio que placer vivir así.

Un día que nos toco una hora libre,nos fuimos a jugar basketball a las canchas y como yo no era muy bueno me toco estar esperando a que alguien se cansara para reemplazarlo sea del equipo que fuere,vi que en un costado de la cancha estaban sentadas un grupo de chicas del taller de costura riendo como locas y me era claro que lo hacían por llamar la atención,a lo cual me acerque por curiosidad de el por que se estaban divirtiendo tanto…

Me acerque como sin nada y entre el grupusculo alcanze a ver una cabellera rubia con una banda roja al rededor de su cabeza con dos prendedores muy coquetos,al voltear a verme estoy seguro que algun factor cuantico se detono por que su movimiento de cabeza  fue como en stopmotion y con una sonrisa tan plena y llena de pureza que me elevo a la estrella mas cercana en un santiamen.

Me sentí tan atraído en mirarla de mil formas y absorto,que es como cuando uno esta platicando con alguien y trae un moco en la nariz o un gran barro en la frente,no dejas de verlo;me hablaron para entrar a jugar por que se había salido uno para ir al baño,entré y quise lucirme jugando lo cual fue un error ya que mis habilidades estaban por debajo de lo normal,solo recuerdo que volteo a verme cuando quise anotar una canaste de 3 puntos y ni siquiera toco el tablero .-PENDEJO,ME LA HUBIERAS PASADO A MI!!! me gritaron y no pude contener la frustración y la pena que mejor me salí corriendo de la cancha y medio acongojado casi hasta el llanto llegue al salón,tome mis libros y me metí a la biblioteca a leer un poco,veía al libro,las letras,algunas ilustraciones pero no podía enfocarme y lo deje por la paz.

Al día siguiente,después de una larga noche sin conciliar plenamente el sueño y si lograba dormir era para fantasear con que yo era algún tipo de héroe logrando mi cometido de llamar su atención y que todo terminara en un bonito picorete;me propuse en por lo menos saber su nombre y que se diera cuenta de mi existencia,llego la hora del recreo y la vi sentada cerca de las canchas y por alguna razon ella brillaba como si tuviera focos de 1000 watts al rededor,trate de acercarme y cuando por fin me decidí me quede algo mudo,vi que en su mano traía un dibujo de un reloj hecho con tinta de lapicero y le pregunte la hora,ella sonrio y se volteo,en mi segundo intento por saber su nombre,por un impulso tan cavernicolesco la abrace y le plante un beso en la mejilla………..

Para mi fue algo que no pude contener y a la vez fue bonito,para ella supongo que no por que me aventó al piso cayendo yo de nalgas y me dio dos que tres patadas,que había hecho mal? cual era el protocolo? como se llama?,finalmente se arremolinaron varios compañeros del salón a ver que me había pasado,el por que yo estaba en el piso lleno de tierra y peor aun,una mujer me dio lo que equivale a una media paliza.Con los ánimos llegando al piso y mi moral mas abajo me empezaron a preguntar que había pasado?,por que me había pegado una niña del taller de costura?,lo único que pude decir fue: es que me gusta!

después de salir de la secundaria rumbo a la casa me sentí tan dolido,era algo que me hacia ahogarme,me faltaba el oxigeno…me faltaba algo,me sentía fuera de si,no como un loco,mas bien como que había perdido mi centro,desubicado,desorientado,adolorido,como una bala perdida buscando un target en donde descansar.

Ya era viernes y eso significaba que ya no la vería por 2 dias seguidos,me mataba la angustia y mas por no saber su nombre,le pedí a un compañero que se lo preguntara y que le compraría algo en la cooperativa si lo hacia….

NORMA era su nombre,lo escribía en los bordes de mis libretas y cuadernos,ya no me divertia nada,no podía leer ni escribir me hacia falta su mirada,así que me arme de valor y afrontar la situación de que estaba enamorado de ella y pedirle que fura mi novia;me acerque a su salón y pregunte por ella para que saliera,salio y le tome la mano y dije:quieres ser mi novia? .-Hay no como crees!!?? acto seguido se metió corriendo al salón y me dejo parado cual imbécil que era y por fin me di cuenta que no valía la pena seguir así y mejor opte por la única salida nerd:entregar mi tiempo,cuerpo y alma a gastar cuanto dinero posea en maquinitas y seguir disfrutando la eterna batalla entre mi Skeletor y mi stormtrooper.

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