Todas las películas hablaban de las mismas insinuaciones que te hacia mientras acariciaba sutilmente tu pierna; El olor a perfume de tiangus que solías usar por aquellos días, el sabor a mantequilla en mis dedos y el sonido descompasado del metraje ocultando los latidos de mi corazón que ya habían viajado a lujuriosos finales, ahí entre tus piernas.

Y un buen día de aquellos dijiste “pues va” y dejamos entonces aquel cine y las historias felices. Cambiamos los sueños y los hicimos retos, ahora vemos películas en una pantalla de plasma gigante y en 3D. Así como la vida misma. Ahora vemos el cielo desde el balcón y todo lo material que tenemos es más de lo que pudimos soñar en varías vidas, en varías películas.

Hoy debido a los caprichos de un sindicato de electricistas inconformes tuve que desviarme. La señal de alto de un semáforo viejo, una paloma al vuelo y ahí enmedio de la calle y sus baches un galeón fantasma, su bandera roída intentaba decir “Cine Azteca”. También había un niño flacucho y moreno de 19 años sonriendome mientras el aire me acercaba tu olor a perfume barato y mi mano derecha buscaba inútilmente tu pierna….

It’s too late

Veo a los niños correr en el parque mientras espero porsu llegada, ahí donde nos conocimos desde pequeños, a veces pienso que el tiempo ha pasado demasiado rápido.

Lo veo venir a lo lejos, aquella negra melena lo delata, camino hacia el, lo abrazo y siento sus manos en mi cintura, oliendo su  inconfundible fragancia, dejando reposar mi cabeza en su pecho un momento más, para alejarme de él.

Hola, te cite aquí porque… –antes de terminar me interrumpe con su voz nerviosa y esa sonrisa en su rostro.

-Quiero decirte algo primero…- mientras decía esto tomó mi mano, sujetándola muy fuerte, como si por su mente pasará el pensamiento de que podría perderme.

– Quiero estar contigo, ya no quiero jugar, los dos nos hemos equivocado pero después de tantos años me he dado cuenta que eres tú, eres la persona con la que quiero pasar mi vida, ser feliz a tu lado y hacerte feliz; siempre me cuidas, me alientas, me apoyas y siempre has estado contigo, olvida los errores que cometimos y porque no estuvimos juntos, solo hagámoslo ahora-.  Después de que dijo eso apenas y podía articular las palabras, había esperado que dijera eso tanto tiempo, muchas veces lo había soñado que ya no lo veía posible.

El silencio se hace presente, me miras de una forma nueva, demostrando demasiados sentimientos por aquellas cálidas pupilas. No supe que responder, de repente sentí como si la garganta se me secará.

–          Yo… siempre te amé, siempre quise que algún día te dieras cuenta, pero ya no puedo estar contigo, voy a casarme, por eso te cite, para decírtelo, eres mi amigo y era importante que lo supieras, durante este tiempo me enamore de alguien más sin darme cuenta y ahora soy feliz a su lado, no esperaba que esto sucediera, no sé que decirte.

Me dio la espalda dispuesto a irse, sentí por un momento que si lo perdería, eso fue lo que sentí y un pequeño vacío se formo en mi corazón, y de pronto mis mejillas se humedecieron, saliendo sin mi permiso pequeñas lágrimas que rompían mi corazón y mi alma con cada una que caía al suelo.

La brisa del atardecer indicaba que era hora de regresar a casa, me puse de pie y escuche su voz, y al voltear quede frente a él, por un momento pensé que me insultaría pero me atrajo hacia él y me abrazo mientras susurraba – Llegue tarde, es mi culpa, solo espero que seas muy feliz, te quiero.

Eco de una procrastinadora.

… Escuchó el rebotar de su llanto caer por las escaleras..

¿Cuánto tiempo estuve inconsciente?… hasta hoy no se sabe.

La mano que apretó su cuello la hizo desmayar, pero ella no sabía que estaba tirada en el piso en posicion extraña.. durante ese lapso no se escuchaba nada, no se veia nada, pero cuando recobró el conocimiento se escucho aterrada, comenzó a moverse sin ver… gemía; se levanto temblando -aturdida- sofocada – asustada- destrozada.

… y nadie le ayudó.

Eso fue un capítulo de lo que se pensaba era Amor, !Que mentira más enferma!

Ahora, sola vaga por calles mojadas, escucha, observa y se retira.

Padres: cuiden de sus hijos, no les vaya a pasar lo que les cuento yo..

• n _ k•

I’m late

Hoy aplaste una hormiga…
Vivo en una sobredosis de amor
Amo a todo el mundo, amo desde su caminar hasta su necesidad de expresarse
Amo su hipocresía y sus mentiras, amo sus vicios y manías
Amo su fingida indiferencia, amo las cosas que hacen cuando creen que nadie les observa
-Un suspiro-
Me e cansado de amar…

M83

Cuando se dio cuenta de que había soñado, el mismo agujero negro apareció. Esta vez no como una magnífica curvatura en el tejido, pero como un cometodo interior.

Veías planetas, nebulosas, estrellas, Andrómeda pasar. Te saludaban y sonreían, bailando al compás de las luces que no creías existiesen.
Te dijeron que el negro era peligroso, malo, desafiante. No se equivocaban.
Acumular tanto vacío puede hacerle daño a tu corazón.
Pero eres feliz, muy feliz, tan feliz como alguien puede ser.

Y comencé a llorar. Lloraba como un pollo sin lombriz, y mi mente no traía un paraguas. Le pedí perdón, pero mi júbilo era incomparable, no podía cerrar mis ojos, ni mi mente, ni mis sentimientos. Simplemente lloré. Lloré y lloré. Lloré hasta que desperté.

Almendras

El olor a almendras que inundaba su nariz liberaría pronto a Civis. El sol, que durante su infancia era bienvenido para iniciar los juegos matutinos,  ahora complementaba y quemaba las almendras que olía. En cierta manera también era bienvenido esta vez, aunque sólo como un accesorio para la liberación.

Quizá hubiera sido mejor que el pegamento de las sábanas de su cama hubiera sido reforzado ese día.

Cenizas

Lo que más deseaba esa noche era evitar la soledad. Durante el día se perdía ensimismándose en el trabajo, enfrentando como un zombie lo que la vida le arrojara. No solamente en el trabajo, todo en su vida lo afrontaba de la misma manera. Había aprendido a aceptarlo, a hacer de esa nebulosa penumbra su hogar. La transformación psiclógica estaba casi completa pero, en ocasiones, el inconsciente le traicionaba y le nacía un deseo de compañía que no podría explicar.

Esa noche salió de su lugar de trabajo tarde, como era costumbre. Sabía perfectamente con quien acudir y donde encontrarle. Emprendió la marcha pero, inesperadamente, cada paso parecía más difícil que el anterior. Miró al suelo y vio que sus pies parecían estar hundiéndose en el asfalto, cubiertos de algo negro que oponía resistencia. Siguió adelante aunque poco a poco iba disminuyendo su decisión. Luego de apenas unos minutos sentía como si hubiera cruzado toda la ciudad, con el corazón cada vez mas agitado y sin saber si se debía al cansancio o a la anticipación de aquel encuentro. Hasta que llegó al portal que buscaba, se desanimó mucho al pensar en el enorme retraso que llevaba pero entonces escuchó las voces del otro lado de la puerta. Quizá había tenido suerte y nada de eso importaría.

Trató de limpiarse aquella cosa negra de los pies pero descubrió, muy tarde ya, que no se trataba de mugre ni  asfalto suelto. Se quedó paralizado de indecisión y jamás llamó a la puerta. Cualquier otra persona que aún estuviera en sus cabales hubiera gritado o pedido ayuda, pero ya todo le era indiferente. El monstruo de su inconsciente, que apenas había asomado la cabeza un poco fuera del pantano en el que vivía sumergido todos los días, se había vuelto a perder en las oscuras aguas. Fue ese pequeño avistamiento de luz y aire fresco lo que le había impulsado a llegar hasta ahí en un principio. Pero ya no importaba. Miró unos instantes la puerta y dio media vuelta, de regreso a la pesadumbre que era su vida. Podía sentir aquello deslizarse inquieto en lo profundo de su mente y sabía lo que significaba: algún día lamentaría mucho no haber acudido al encuentro, arrepentirse faltando tan solo un paso; tal vez era lo que más había deseado en mucho tiempo y lo había dejado ir, así como así. Pero se hacía tarde y algún remedio tenía que buscar para llegar al día siguiente al trabajo sin que se viera afectada su rutina por lo que acababa de pasar: sus piernas se estaban convirtiendo en cenizas.

De Mañana

Las mañanas siempre fueron frías en la oficina. Pero no hoy. No hoy que es de mañana y las frías paredes azules y blancas resplandecen con un color naranja y tibio. Las puertas son inmensas y soy el único que cabe por ellas mientras los demás esclavos me miran desde el suelo como hormigas. Siendo un gigante magnánimo -y con algo de egocentrismo- los miro hacia abajo y les regalo una sonrisa.

Llegando a mi lugar veo mi lista de pendientes que dejé el día anterior y las semanas anteriores. Me dedico a hacerlos uno por uno, con dedicación y amor. Tomando mi tiempo uno por uno y personalizando mis respuestas, no únicamente copiando y pegando como un robot los mensajes como hacía antes. Cada que presiono el botón “enviar” siento que mando un poco de mi esencia con el mensaje y que tal vez le estoy alegrando el día a un pobre diablo.

La silla en la que me he sentado por meses jamás se sintió tan cómoda. Me recargué y puse los pies sobre el escritorio, contemplando como lo único que necesitaba para hacer mi trabajo de una manera tan excelente era no preocuparme por nada.

Me jefe entró y me dio una de esas miradas que matan y roban el alma. Solamente le di una sonrisa y le dije que ya había terminado mis pendientes que si no tenía algo para mí que me gustaría irme a mi casa. Malhumorado me dijo que “No” a lo que respondí inmediatamente “entonces renuncio”. Tomé mis cosas: la foto de mi esposa y el desayuno que me prepara todos los días así como una pelota para “aliviar el estrés”.

Caminé hacia la puerta de salida, giré hacia donde estaba mi ahora ex-jefe con su mirada atónita y le arrojé la pelota.

A destiempo

Salió por la puerta y te vió: estabas parada allí, en medio de la lluvia, pidiendo algo con tus ojos, pidiendo abrigo – No sé que hora es- dijo- y se comió el reloj. Lo fue masticando poco a poco, saboreando la correa de plástico, imitación piel. Rompió con los incisivos la carátula de vidrio, y degustó el sabor a sangre con cristales que ahora quedaba en su boca. No le dolió en lo absoluto. Se tragó esta primera pasta, dejando para el final lo mejor: las manecillas. Las acarició con la lengua durante largo tiempo, mientras sentía el bocado anterior bajando por su esófago y deshaciendo lo que había a su paso. Finalmente, dejó pasar las manecillas hacia su garganta y cerró los ojos, contrayendo la cara en un gesto de infinito placer. De nuevo me miró. Aún no sabía que hora era…..

Los Dos Amigos

Toño y Juan son amigos desde hace mas de 7 años, desde el primer dia en que se conocieron, Toño llego a la capital procedente de Monteverde, un pueblo en la sierra oaxaqueña, de Juan poco se sabe, solo que tiene mas de 8 años vagando y se rumora que su familia lo abandonó; los dos son muy buenos amigos, tienen mucho en común y pocas diferencias, bueno a veces no se ponen de acuerdo quien debe cargar la guitarra… A pesar de todos esos años juntos ellos no se conocen, son invidentes, viven de los que les regala la gente en la calle o por cantar en los camiones…

El día para ellos empieza a las 7 de la mañana bajo el puente de las riberas que es donde pasan la noche, el frío de la mañana no es un buen despertador pero no hay más, solos con su guitarra, bastones y la ropa que llevan encima, la situación económica ha empeorado, por ser ciegos no cualquier chofer los deja subir a su camión a ganarse el día….

A las 7:15 mas o menos pasan al puesto de Doña Meche a comprar lo que será la única comida del día, 2 quesadillas y un atole, a veces la señora se compadece de ellos y les obsequia pan del día anterior para aguantar la dura jornada…

Después de caminar mas de 4 kilómetros por fin llegan a la central camionera en espera de algún urbano no muy lleno pero tampoco vacío, Toño el mas joven y mas listo jala a Juan y lo ayuda a subir al camión… Temas de José Alfredo Jiménez, Juan Gabriel y hasta del Recodo integran su repertorio, la gente muchas veces los mira con indiferencia, casi nadie cree que sean invidentes por el hecho de andar solos por la vida…

-ya casi nadie coopera

Comenta Juan mientras bebe agua de su botella amarillenta que llenan en las fuentes de la ciudad…

-Ten fé, ya nos caerá algo

Responde Toño algo desesperado pero sin demostrarlo a su amigo…

Asi transcurre el resto del dia entre camiones, ruido, largas caminatas y tropiezos, hambres y desesperación… cuando calculan mas o menos que es la mitad de la jornada buscan un lugar fresco donde descansar, Toño le da pan y agua a su amigo y lo anima para que no decaiga…

-ya viene la quincena y la gente carga dinero, nos irá bien

Juan solo se limita a sonreir, las lágrimas se acabaron hace mucho tiempo, de vez en cuando les dan ganas de tomar mezcal pero no hay como comprar o conseguirlo… antes se juntaban con el escuadrón de la muerte de la central a tomar, pero desde que les robaron sus monedas ya no van…

Cuando la noche empieza a caer preguntan a la gente en la calle por el camión hacia las riberas, el frio los obliga a regresar pronto al puente donde sus cartones y periódicos los esperan para pasar una noche mas, ninguno de los dos imagina que el próximo lunes la familia de Toño por fin lo encontrará y lo llevará de regreso a Monteverde, ninguno de los dos imagina que dentro de 28 días exactamente Juan morirá en el albergue del municipio, abandonado y sin alguien que llore por él, nadie sabrá si fue de tristeza por el abandono de su amigo o por el cáncer pulmonar que padece desde hace meses… nadie se dará cuenta de su ausencia en los camiones, Doña Meche ya no tendrá a quien regalar el pan del dia anterior y yo… yo me quedaré con los 5 pesos en la bolsa que les regalaba por escuchar una de José Alfredo…

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