Julianne Moore: un monumento de mujer

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Yo tengo dos que tres actores preferidos (no les voy a dar los nombres porque son metrosexales y van a pensar cosas gay feas de mí), pero en el caso de las actrices, me es muy difícil decidirme. Verán, un hombre puede ser horrible y aún así ganarse mi respeto con sus actuaciones; Forest Whitaker con sus ojos disparejos no me dejará mentir. Con las actrices me es más complicado decidirme. Es fácil dejarse llevar por las apariencias pero la verdad no es muy común encontrar la combinación de belleza y talento.

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La señora Moore es, sin duda, una de las excepciones. Yo la vi por primera vez antes de cumplir mis 15 primaveras en Jurassic Park 2 (película que requería cojones porque ¿cómo haces la secuela de la -hasta entonces- película más grande de todos los tiempos?), donde encarna a una paleontóloga muy cool. Confieso que a pesar de tener debilidad por las pelirrojas, no reconocí la belleza de esta gran mujer inmediatamente, fue poco a poco al pasar de los años que la fui viendo cada vez más fresca, natural y hermosa. Ha trabajado con los directores más importantes de Hollywood (Ridley Scott, Spielberg, Cuarón, los Coen y eso nomás por citar algunos) y no le tiene miedo a aceptar trabajar en secuelas y proyectos “dudosos”. No le temblaron sus seductoras piernas a la hora de sustituir a la chocante Jodie Foster en la secuela de “El silencio de los inocentes”, donde interpreta a una menos malcogida seria y mucho más carismática Clarice Starling.

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Con Julianne no importa que la película le de un papel secundario, como en “Children of men”,  o que además de eso el film sea malísimo, como es el caso de “Next” (donde por cierto ver a Nicholas Cage emparejado con Jessica Biel me causó un aneurisma, la peor pareja EVER). Ver a la Moore en es un placer, aunque salga en unos simples jeans roba cámara y hace suya cada escena en la que aparece, siempre tan guapa ella. Y claro, aquel desnudo que nos regala de vez en cuando como en “Blindness” sencillamente no tiene precio.

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A mi me da mucho gusto que la Señora Moore sea mamá, porque ya tiene un retoñito de lo más bonito que sin duda ha heredado por lo menos algo de esa singular belleza.

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JM

El amigo Toño

Este relato nos lo envia @StrayChild01

Edit: y por lo visto se publicó en contra de su voluntad. No me juzguen.

Corría el mes de Agosto, Juventino y yo preparábamos el viaje a Guadalajara, porque necesitábamos tramitar nuestras visas. Él conocía a un tapatío (a quien llamaré Toño) que nos daría alojo. Llegamos a nuestro destino por la noche, un poco cansados. Toño nos ofreció sus sillones y unas cobijas que aceptamos gustosos. Antes de que se fuera a dormir, le pregunté por la ubicación del baño.

A la mañana siguiente, Juventino roncaba ruidosamente, y yo no podía seguir dormido. Sabía que Toño no había despertado porque arrastraba los pies al caminar, y se escuchaban sólo los ronquidos. Después de dar muchas vueltas, decidí que mi mejor opción era meterme a bañar.

Habiendo terminado, me sequé, y —mientras me ponía la toalla en la cintura— recordé que había olvidado mi ropa limpia. ¡Qué estúpido estoy! —Pensé.

Caminé hacia la puerta sigilosamente. Cuando quité el seguro y me disponía a ver si seguían dormidos, sentí un golpe en la nariz, haciéndome caer de espaldas con mi toalla entreabierta.

Molesto, me paré rápidamente, mientras pensaba que ese tipo de cosas sólo me pasan a mi. A punto de mentarle su madre, ví a una señora entrada en sus cincuentas.

‘Mil disculpas, quité el seguro porque pensé que todos estaban dormidos, y quería ir a por mi ropa’ —dije.

Ella, más repuesta del susto, me preguntó mi edad. A lo cual respondí con aplomo: ‘21’.

Se acercó y metió la mano bajo mi toalla.

Sabía que mi expresión era entre sorpresa y deseo, no podía creer que algo así estuviera sucediendo. Con mis manos temblorosas, empecé a tocarla y noté que era una mujer que se ejercitaba; comprobé que bajo esa pijama escondía muy buenos pechos. Cuando traté de meter la mano bajo su pijama, me soltó.

De pronto, se hizo para atrás y me dijo: Esto es lo que te pasa por no tener cuidado. Mi cuerpo se preparaba para tener sexo. Entonces, se dio la media vuelta, puso el seguro… y se salió, cerrando la puerta.

Mi nerviosismo me hizo sudar frío, no supe cuanto pasó para que comenzara a vestirme. Estaba en shock. Salí del baño y me senté en el sillon en silencio, mientras Juventino y Toño aún dormían.

Cuando Juventino terminó de bañarse y vestirse, nos despedimos de Toño que nos deseó lo mejor en nuestro trámite. No vi a su mamá.

Desde esa ocasión, tengo dos cosas en mente:

  • Qué buena está la mamá de Toño, se convirtió en mi Milf.
  • Siempre exijo que se metan a bañar con el seguro puesto: No quiero que la siguiente que entre al baño, sea mi mamá.

Ella…..

Si el corazón de una mujer es un baúl lleno de secretos, en el hombre es un terreno fértil para la mentira y extrapolar realidades, exagerar anécdotas e inventar realidades. En este caso no lo es y reprimo esta particularidad genética, guardo este secreto con lujo de detalles para dar un sentido homenaje a una mujer que compartió momentos íntimos, bonitos y agradables…
No quiero dar detalles del cómo ni en donde la conocí, esas anécdotas las guardo para mi memoria y quedaran como un cursi detalle frívolo de mi parte. Al contrario de lo que se podría pensar, no guardo fotos, cartas o algún otro objeto simbólico de ella, no soy afecto a ese tipo de recursos para recordarla. La experiencia que compartimos no tiene un grado tele novelesco o llegue a ser un pasaje extraído de una novela romántica, seria demeritar y darle un contexto vulgar a lo vivido.

La metafísica del pensar si fue el destino es algo subliminal, inferido como un subconsciente raya en la cursilería, insisto no es una historia de amor, es una situación en la cual el único vértice emotivo fue la soledad de la mano con la inquietud de estar con alguien con quien desbaratar la bestia promiscua injerta en cada poro de cada ser humano.

Ella y yo coincidíamos en varios lugares y situaciones, éramos gente común y corriente en la plancha urbana, a caso intercambiamos algunas miradas accidentadas al buscar el transporte o al caminar al filo de la acera, ningún detonante de atracción se podía atribuir en esos momento, supongo que para ella era de la misma manera. Por fin después de varios siglos contenidos en unos meses, se presento la primera conversación con un tópico tan ocurrente como el clima, la hora y lo lleno de gente que estaba alrededor del asiento. Nervioso y con la precaución de tener la conversación correcta o la respuesta correcta, me dispuse a preguntarle cosas más personales, es un juego social al que uno está acostumbrado a sobrellevar, quizás es manual de los olvidados o de los pobres de compañía….

No vacilo en contestar a todo lo que le preguntaba, al ver sus pupilas me entere que sus respuestas eran francas, de cierta manera se mostraba tal y como era en realidad mientras yo llevaba una caratula de ser un hombre conquistador. Tenía hijos ya grandes de edad y su mentón mostraba lo orgullosa que estaba de ellos y su frente demostraba los desacuerdos predominantes. Su vida eran sus hijos y su trabajo, separada de su esposo dejo de usar el anillo matrimonial desde hacía ya mucho antes de que empezaran los problemas, decía ella que le pesaba desde su primer bebe concebido.

A pesar del mi condición de hombre casado, sin hijos y mucho tiempo libre, me decidí por frecuentarla a ella, el riesgo estaba latente que la situación llegara a mas pero tenía yo una seguridad interna de el saber frenar cuando deba de ser el momento indicado. “Una cosa lleva a la otra” yo estoy muy en desacuerdo en esto, las cosas suceden por que los dos quieren que suceda…..punto final.

EL PRIMER BESO LLEVO A OTRA COSA.

Nuestras citas eran por lo menos dos veces al mes, estas podrían ser en el parque de Morales o un restaurant modesto, llego a ser tanto nuestro conocimiento del uno al otro que sabíamos que pedir para comer, cuando y el postre favorito. Me agradaban sus lapsos de platica sin parar como también los de total silencio, siempre me sorprendía en mis mentirijillas para hacerle más interesante el momento, su reflejo instantáneo era tomar mi mejilla y decirme lo obvio.

El primer beso fue por culpa de una mancha de la nieve sabor vainilla que se le quedo en el rostro, ese fue el detonante, no había nada más que una amistad antes de eso o quizás era un pretexto, no sé, pero fue el comburente para la situación. La plaza del Carmen no era el entorno idóneo para terminar lo que había comenzado, esto tenía que terminar en otro lado, le sugerí. La situación ya era insostenible para ambos, el trayecto era largo y las ganas muchas. Buscar el mejor lugar siempre es lo más difícil, pedí al taxista una recomendación para “el lugar”….

Tuve la ocurrencia de cargarla al entrar a la habitación, es de esas cosas que ves en el cine y pues quieres hacerlo tal y como lo muestra Hollywood, al hacerlo ella moría de risa y yo de nervios. Quien tenga el temple de no tener nervios en su “primera vez” con una mujer que no es su pareja habitual le brindo mis respetos. Entre a tomar un baño de agua fría, un mar de pensamientos me repuntaba a convencerme que algo estaba fuera de balance….los ignore y seguí en lo mío.

Después de ducharme Salí y fui por una cerveza, me recosté en la cama para esperarla, fume un cigarro tratando de calmar el ansia. Salió ella completamente desnuda, sus pechos que tiempo antes había amamantado a sus hijos se veían necesitados de caricias, su piel mostraba el paso de los años, su expresión de sentirse deseada por mí no tuvo comparación.

Las caricias cíclicas no aburrían, eran un repasar de emociones y en ella supongo que era un regreso a los caminos de la vida sexualmente activa. “Su primer coito en años” no dejaba de repetir esa frase en mi mente cuando ella me interrumpió al preguntarme: ¿el por qué tenía los ojos cerrados? Me sujeto de la barbilla y me miro fijamente mientras se montaba en mi, prosiguió con el coito sin dejar de mirarme, intente besarla y no pude. Mi Hombría estaba siendo sometida a sus deseos, era un rol que estaba disfrutando. Aunque la sensación me era extraña, me hacia colmar de placer. Embrutecido por su sometimiento y su mirada fija en mí me mantenía estático, las sensaciones de placer eran enormes, eran como dos animales entregados al placer.

El clímax llego, sus tenues arrugas se expandieron de placer y sentí las dulces contorsiones de su orgasmo, pleno, tibio y húmedo.

EL ADIOS

Teníamos un año y meses de ser amantes, no siempre nos veíamos para tener sexo, éramos dos personas con una vida propia e intereses ajenos el uno del otro, lo que teníamos en común era la soledad y ganas de una sincera compañía. Un día me invito a su casa para ver una película y platicar un rato, me dijo que estaba sola y que sus hijos habían salido al negocio del abuelo. Me senté en la sala y empecé a merodear  con la mirada la casa y al ver unos porta retratos se me bajo la sangre hasta la planta de los pies. Salte de mi asiento y mire boquiabierto la foto metida ahí, ella me grito desde la cocina que era su hijo, no sé cómo se dio cuenta de lo que yo estaba haciendo en su sala pero me deje caer en la silla más próxima que vi…..estaba algo confundido y consternado “ NO MAMES!! Es la mama de Román……….”

Confieso que es algo doloroso el recuerdo, estaba yo preparado de todas las formas posibles porque sabía que en algún momento se acabaría, pero no así. Termine con ella de una forma por demás grata, su madurez le hizo entender que nuestra lujuria se había terminado, así sin decir o pedir explicaciones….un adiós y un guarda el recuerdo para siempre.

 

Tema de la Semana: MILF

Bien señores, es momento de dejar  VOLAR su imaginación con este oh, sacrosanto y poderoso tema.

Se les dará la oportunidad de hacer una ficción o una experiencia propia… y si, tiene que haber imágenes, jojojo.

Así pues, a menos de que hayan vivido bajo una piedra en todos estos años, les dejo un ejemplo de MILF básico para que dejen fluir la imaginación.

 

¡QUE VENGAN LAS MILFS!

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