Elecciones

La vida trata de tomar elecciones tienes que decidir constantemente. No tengo problemas para tomar elecciones con mucho tiempo para pensar, pero son esas elecciones rápidas las problemáticas…

En San Luis Potosí los grandes problemas de transito no son causados por los accidentes en sí, son causados por todos los mirones potosinos que manejan despacio para satisfacer su morbo. Es realmente estresante el ver que una vez que pasas del accidente el tráfico vuelve a la normalidad.

Fue en una de esas ocasiones en las que venía pendejeando que después de una subida de los puentes tuve frente a mí a una hilera de coches casi detenidos. Yendo a 80 era muy poco probable que alcanzara a frenar por completo, pero mi reacción con los brazos siempre es más rápido. Ya saben, en otra vida hubiera sido muy bueno en los duelos del viejo Oeste. Frente a mí había un Audi A5 y en el carril contrario un Volkswagen Caribe.

Tomé la peor decisión: Me estrellé contra la Caribe.

Claro, me ahorré la fortuna de pagar por un Audi, pero mandé a la chava que iba manejando al hospital con heridas graves. Murió al segundo día y ese es un precio que jamás podré pagar ni con todos los ahorros de mi vida.

Mis Tres (Casi) Asesinatos

Durante mi niñez he matado animales. Creo que la última vez que maté un animal fueron unas palomas que se metieron al gallinero que tiene mi madre en un terreno. La verdad no se me ha hecho nada difícil el acabar con la vida de estos seres. Simplemente lo hago de una manera normal…

Y sin embargo nunca he matado a un ser humano pero he tenido tres experiencias en donde he estado a punto de hacerlo.

La primera vez fue por un accidente muy torpe y fue hace ya casi 13 o 12 años, sinceramente no lo recuerdo muy bien. Lo que recuerdo es que yo era un puberto regordete fanático de Dragon Ball. Fue durante la noche, atrás de la iglesia principal de mi pueblo natal durante esa época en la que ya estás muy grande para andar en bici pero muy morro para manejar y no tenía otra opción que caminar. Me encontré pues al otro lado de la acera a un par de amigos que me caen bastante mal y como el tráfico estaba bastante pesado no cruzamos la calle y platicamos a grito de acera a acera.

Y justo a mitad de la plática se me ocurrió que sería una muy buena idea esconderme al lado de uno de los carros en movimiento y correr a la velocidad del mismo para hacer el efecto de “desaparecer” y dejarlos con la boca abierta. Grave error. Me agaché y corrí al lado de una camioneta sin mirar al frente y le di una buena tacleada a un señor de mediana edad que caminaba por la banqueta y que fue a caer directo a la calle. Yo también cai al suelo y solamente escuché a un coche quemar llanta al frenar de pronto. Lo siguiente que vi fue a mucha gente comenzando a rodear y me puse pálido cuando vi la cabeza del señor bajo el automóvil. Pensé que la llanta le había aplastado la cabeza pero solamente quedó a centímetros. Alguien se ofreció a levantarlo y creo que él estaba mucho más pálido que yo. Recuerdo que otro señor me preguntó si estaba bien y le respondí que si, luego recuerdo algo como que me dijo que me pelara antes que llegara la policía y me fui corriendo. Hasta la fecha nadie de mi familia sabe eso porque nunca he tenido la oportunidad de decirles casualmente que ya casi le tronaban la cabeza a un tipo por mi culpa.

Sin embargo mi familia sí se enteró de otra de mis andanzas. Años atrás me encontraba en un negocio con un primo que es mucho mayor a mí. Por parte de mi padre todos mis primos son tipos que me llevan unos 20 años de edad de diferencia. Desde que conseguí el permiso suficiente me gustaba mucho jugar con cohetes… palomitas, cebollitas, cañones, chifladores, etc, etc, etc. Entonces mientras yo estaba a cargo de mi primo en su negocio me salí a tronar cohetes en una calle que estaba relativamente vacía y se me ocurrió la brillante idea de sacar uno de esos chifladores grandes, ponerlo acostado en la calle y ver hasta dónde llegaba. Lo hice, lo encendí y los siguientes segundos juro que pasaron en cámara lenta. El chiflador salió volando y justo doblando la esquina sale una señora y el chiflador le truena a un lado. De nuevo me puse pálido al ver como tiraba las cosas que llevaba cargadas al suelo para llevarse las manos al rostro en señal de que la había lastimado.

Salí coriendo, me metí al negocio de mi primo y me encerré. El problema es que estaba bastante agitado, mi primo lo notó y me preguntó qué diablos era lo que había pasado. Le confesé que le troné un cohete a una señora en la cara y salió a vigilar a la puerta. Yo aún escondido vi como le habló a la doña, me asomé y noté como estaba sangrando de uno de sus oídos le dijo quién era mi padre y que él se iba a hacer cargo de los gastos. Me pedorrearon, me prohibieron los juegos pirotécnicos y me repitieron muchas veces que la pude haber matado hasta tal punto que me la creí.

La tercera vez ocurrió apenas en Septiembre del año pasado… pero haciendo una revisión de último momento creo que aún no estoy listo para contarlo. Tal vez en otra ocasión, una disculpa.

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